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domingo, 6 de diciembre de 2009

EN EL 85 ANIVERSARIO DE SU MUERTE


Iván Ljubetic Vargas

“Recabarren, hijo de Chile,
padre de Chile, padre nuestro,
en tu construcción, en tu línea
fraguada en tierra y tormentas
nace la fuerza de los días
venideros y vencedores”.
(Pablo Neruda)

Este 19 de diciembre se cumplen 85 años del desaparecimiento del padre del Movimiento
Obrero chileno.
Luis Emilio Recabarren Serrano nació en Valparaíso el 6 de julio de 1876. Estudió cuatro años en una escuela primaria de ese puerto. Su familia se trasladó a Santiago. En la capital, a la edad de 14 años, comenzó a trabajar como obrero en una imprenta. Pronto aprendió el oficio de tipógrafo. A pesar de ser duramente explotado, con largas jornadas, bajos salarios, agotadoras labores, tuvo la fuerza y la responsabilidad de leer, de estudiar. Fue un autodidacta que, capacitándose por su cuenta, se transformó en uno de los grandes intelectuales que ha tenido nuestro país. Pero, más importante que eso, puso sus conocimientos al servicio de los trabajadores.

SE INCORPORA A LA LUCHA SOCIAL
En 1894 se incorporó al Partido Demócrata, iniciándose en la lucha social. Tenía por entonces, 18 años de edad.
.La clase obrera chilena había surgido en los años 20 del siglo XIX . Nació combatiendo. La primera huelga obrera estalló en 1834 en el mineral de plata de Chañarcillo, cerca de Copiapó. En el siglo XIX hubo 110 huelgas.
Recabarren comprendió que los trabajadores sólo podrían jugar su rol histórico si unían a la combatividad, una firme conciencia de clase; por eso se dedicó a educarlos. Para ello utilizó todos los medios a su alcance.

IMPULSOR DE LA PRENSA OBRERA
La prensa, era el medio de comunicación más importante en su época. Creó 11 periódicos y escribió en 50.
Tenía 23 años de edad, cuando en 1899, fundó lo que se considera el primer periódico obrero creado por Recabarren. Fue el semanario “Democracia”, de Santiago.
En el año 1900 escribió: “La prensa obrera es como la luz que señala desde lejos el camino más corto por donde debemos andar”.
En 1903 loa dirigentes de la Mancomunal de Tocopilla le propusieron que se hiciera cargo de fundar un periódico de esa organización. Aceptó. Viajó al norte, en septiembre 1903. En Tocopilla no sólo fundó, dirigió, escribió, tipió y editó el periódico “El Trabajo”, sino que pronto se convirtió en dirigente de la Mancomunal de Obreros de Tocopilla.

LE ROBARON LA DIPUTACIÓN
En marzo de 1906, Recabarren fue elegido diputado por Antofagasta, siendo el primer diputado obrero electo en América. Pero la mayoría reaccionaria del Congreso le quitó ese cargo que había conquistado limpiamente.
Hay quienes afirman que le arrebataron la diputación porque se negó a jurar. Y esto es falso. Juró, declarando su disconformidad por tener que hacerlo de una forma en que no estaba de acuerdo. Su juramento fue aprobado por la mayoría de los diputados presentes en la sesión de la Cámara.
¡Lo despojaron de su diputación porque era un obrero!.

TERESA LLEGA A SU VIDA
Conoció a su compañera Teresa Flores, una joven proletaria de 18 años, estando preso en la cárcel de Los Andes. Con fecha 20 de mayo de 1909 le escribió una carta, en donde le dice:
“Tu compañía me fortalecerá. Tengo la convicción de que tu persona me dará más bríos para luchar. Tú me inspirarás y harás que mis pensamientos sean cada vez más hermosos, y a medida que esto se produzca tú irás bebiendo en mis labios el amor que yo beba en tu alma... Unamos a nuestra dicha la dicha de todos. Así nuestra felicidad será tan inmensa como inmensa sea la felicidad de todos”. Luis Emilio tenía por entonces 33 años de edad

“EL DESPERTAR DE LOS TRABAJADORES”
De los once periódicos fundados por Recabarren el más importante es “El Despertar de los Trabajadores”, de Iquique, cuyo primer número apareció el 16 de enero 1912.
Desde sus inicios fue perseguido con saña por los patrones. Prohibían su entrada a las salitreras y otras industrias. Sin embargo, los trabajadores, arriesgando la pega y la libertad, lo leían.
Salvador Ocampo, un obrero que llegó a ser senador de la República, entregó el siguiente testimonio:
“Yo trabajaba en una cuadrilla de cargadores de la Chile Exploration Company de Tocopilla. Era una especie de arrenquín, que ayudaba a los trabajadores en las cosas más esenciales y les preparaba sus alimentos para los momentos de descanso. Esto ocurría hacia 1912. Yo tenía 10 años de edad. Esta cuadrilla estaba compuesta por unos mocetones bravos, los más salvajes que había por esos lados. Todos, la gente más buena y más humana que he conocido. Algunos de ellos compraban ‘El Despertar de los Trabajadores’, que Recabarren editaba en Iquique y que llegaba hasta allí clandestinamente. Sería unos diez o doce los que compraban ‘El Despertar’.La cuadrilla se componía de 40 obreros. El caso es que esta gente compraba el diario y a la hora de almuerzo, al mediodía, yo veía como leían los títulos con grandes dificultades –eran pocazos los que sabían leer- y después se guardaban el diario. Pues bien, cuando supieron que yo sabía leer, me exigían que se los leyera. Lo primero que me decían era: ‘A ver, compañero Guachito (así me llamaban a mí), leamos lo que dice Recabarren’. Entonces yo buscaba si venía algún artículo con su firma. Si no venía, les decía: ‘No, Recabarren no dice nada aquí’. Pero insistían: ‘Bueno, pero es que ... ¡el editorial!, pues Guachito, ¡esa es la palabra de Recabarren!’.”

EL ARTE UN MEDIO DE EDUCACIÓN
Recabarren también usó el teatro para educar a los trabajadores. Formó grupos artísticos, escribió obras para ponerlas en escena y él mismo actuó, cuando fue necesario.
Uno de los que cooperó con Recabarren fue el gran dramaturgo proletario Antonio Acevedo Hernández., Premio Nacional de Literatura 1957.
Orlando Millas nos relata que este gran escritor frecuentaba, hacia 1960, las oficinas de redacción de “El Siglo” llevando sus colaboraciones. Al final de su existencia recordaba a Recabarren “como el maestro que despertó en él la conciencia de su dignidad”.
El líder obrero echó mano a las melodías de moda, a las cuales ponía letra combativa. Por ejemplo, con la música del aria de la ópera Nabuco, creó el Himno al Primero de Mayo.
Con la de la Canción de Yungay, escribió el himno “A unirse”.


PADRE DEL MOVIMIENTO OBRERO
Educó también con sus discursos, conferencias, polémicas públicas y con sus conversaciones personales. Escribió varios libros y folletos, además de sus numerosos artículos de prensa.
Recabarren es el más grande educador de masas de la historia de Chile. Pero fue, además, un extraordinario organizador y un líder obrero.
Con mucha dedicación, esfuerzos y sacrificios, creó las tres condiciones que le permitirán a los trabajadores jugar un rol importante en los acontecimientos nacionales:
1) Forjó conciencia de clase en amplios sectores obreros, a través de la educación y de su ejemplo.
2) Fundó el partido revolucionario de la clase trabajadora, el Partido Comunista de Chile,
en Iquique, el 4 de junio de 1912.
3) Reconstruyó el movimiento sindical clasista, surgido en enero de 1900 con las Mancomunales y aplastado con la masacre de la Escuela Santa María de Iquique. Sus esfuerzos culminaron el 25 de diciembre de 1919 al nacer la FOCH.
Al cumplirse estas tres condiciones nació el movimiento obrero chileno.

CONTRA EL TERROR DE LA BURGUESÍA
Estando exiliado en Buenos Aires, escribió varios artículos repundiando la masacre del Iquique del 21 de diciembre de 1907. En uno de ellos titulado “La barbarie burguesa en acción”, afirmó:
“Emplear la crueldad extrema, infundir el terror en el menor tiempo posible, desbaratar toda organización que pueda resistir, he ahí el plan de los burgueses chilenos”.

CANDIDATO A LA PRESIDENCIA
Recabarren fue un militante disciplinado. Estaba en la cárcel de Tocopilla, cuando tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado en Antofagasta el 1 y 2 de junio de 1920. Este evento acordó proclamarlo candidato a la Presidencia de la República, para enfrentar al demagogo y uno de los más sangrientos masacradores de nuestra historia, Arturo Alessandri Palma. Fue el primer candidato obrero a la Presidencia de Chile. Fue derrotado.

ANTIMILITARISTA
Recabarren abordó, desde posiciones revolucionarias, el militarismo.
Escribió muchos artículos sobre el tema. Por ejemplo, el 9 de junio de 1904, apareció en ‘La Voz del Pueblo’ de Valparaíso un artículo suyo donde planteaba:
“¿Para qué sirve el Ejército? Para aplastar solamente a la clase obrera. Para acabar las huelgas. Para ponernos cadenas. Para defender nuestros tiranos”.
El 5 de octubre de 1924 declaró: “Hemos sido, somos y seremos siempre antimilitaristas, porque estamos convencidos que el militarismo es la afrenta de toda civilización, es la carga más inútil y pesada que soportan los pueblos, y es la amenaza permanente de todos los derechos. El militarismo será siempre la fuerza opresora con que la clase capitalista explote al pueblo”.

NACIONALIZAR NUESTRAS RIQUEZAS
Luis Emilio Recabarren fue el primero que en Chile planteó la necesidad de nacionalizar nuestras riquezas naturales, entre ellas el cobre.
Estando preso en la cárcel de Tocopilla, escribió el 11 de agosto de 1920, un artículo titulado “Pongamos remedio al mal”, donde señaló:
“Nacionalicemos las industrias extractivas. Nacionalicemos las minas del carbón, las salitreras, los bosques, el cobre.”

INTERNACIONALISTA
Recabarren fue un consecuente internacionalista. En Argentina, donde estuvo exiliado de 1906 a 1908, y a donde viajó más tarde en 1916, participó activamente en el movimiento sindical y fue uno de los fundadores del Partido Comunista argentino.
Tuvo importante influencia en el movimiento obrero boliviano, a través, especialmente del periódico “El Despertar de los Trabajadores”, que editaba en Iquique, como también a través de la organización sindical. Por ejemplo en Bolivia existió una sección de la FOCH chilena.
En su Conferencia “Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana”, dictada en Rengo el 3 de septiembre de 1910, Recabarren, ajeno a todo chovinismo, definió lo que realmente fue la llamada guerra del Pacífico, “una guerra de conquista en que la clase gobernante de Chile se anexó a la región salitrera”.

SOLIDARIDAD CON LA REVOLUCIÓN DE 1917
Al producirse la Revolución Socialista del 7 de noviembre de 1917, el padre del movimiento obrero chileno solidarizó de inmediato con los trabajadores que se habían tomado el poder en Rusia y, después de visitar la naciente República Soviética en 1922, dictó una serie de conferencias, que fueron publicadas en un folleto titulado “Rusia Obrera y Campesina”.

LOS PRIMEROS DIPUTADOS COMUNISTAS
Fueron Luis Emilio Recabarren y Luis Víctor Cruz, elegidos en marzo de 1921
Recabarren fue un líder de una inteligencia preclara, convincente, con enorme atractivo para las masas, sencillo y modesto.
Recabarren formó muchos líderes obreros. Unos, a través del trabajo directo con él, como es el caso de Elías Lafertte Gaviño que, siendo un sencillo obrero del salitre, llegó a ser fundador del Partido Comunista, secretario general de la FOCH, senador y el primer Presidente del Partido. También Salvador Ocampo.
Pero hubo obreros que sin actuar junto a él, recibieron su influencia. Uno de ellos, es Juan Vargas Puebla., que lo conoció a comienzos de 1924, “en un acto en la esquina de Moneda con Cueto, en que se exigía la rebaja de los arriendos. Allí vi y escuché por primera vez a Recabarren, hablando arriba de un cajón azucarero. El 1º de Mayo de ese mismo año lo escuché nuevamente”.

ADIOS AL LÍDER OBRERO
En 1981, Juan Vargas Puebla, estando exiliado en México, escribió:
“Volví a ver al maestro Recabarren el 21 de diciembre de 1924, ahora dormido para siempre en un ataúd, en medio de una severa capilla ardiente en el local de la Unión de Obreros Ferroviarios, en la calle Bascuñan Guerrero Nº 345. Pálido, los ojos cerrados, las manos cruzadas sobre el pecho, cubierto de flores rojas y por las banderas de Chile y del Partido Comunista. Era la expresión más elocuente de la serenidad que lo caracterizó toda su vida de apasionado luchador revolucionario por la causa de la justicia social, del socialismo y del comunismo”.
Los funerales de Luis Emilio Recabarren, fueron multitudinarios. Una gigantesca columna caminó entre una doble fila de obreros que, tomados de las manos, formaban dos cadenas humanas, que partían desde el local de la calle Bascuñan Guerrero, seguían por Alameda, Estado, Mapocho, Avenida La Paz, hasta el mismo Cementerio General.
“En la plazuela del Cementerio -relata Elías Lafertte- comenzaron los discursos. Simultáneamente, desde pequeñas tribunas, hablaban diez o más oradores. Algunos, a falta de tribunas, se subían a los barrotes de las ventanas de las casas y desde allí despedían los restos de Recabarren. Hubo un instante en que conté hasta quince personas hablando simultáneamente a la muchedumbre”.

EL SUICIDIO
Luis Emilio Recabarren se había suicidado el viernes 19 de diciembre de 1924. Fue algo tan sorpresivo, que muchos pensaron que había sido asesinado. El Partido Comunista y la FOCH actuaron con toda responsabilidad. No escucharon a quienes sugirieron que se culpara de la muerte del líder obrero a los militares que estaban en el poder.
Nombraron una comisión investigadora. Ésta, después de un acucioso estudio llegó a la conclusión que en realidad se había suicidado.
Sobre la causa del suicidio de Recabarren se han tejido muchas fábulas. Se ha escrito que el Maestro se suicidó porque volvió desilusionado de su viaje a Rusia Soviética. Ello es falso. Al regreso de esa visita, realizada en 1922, escribió y dictó muchas charlas sobre el tema, donde mostró la hermosa experiencia vivida en ese país gobernado por obreros y campesinos. Otros afirman que el golpe de los militares del 11 de septiembre de 1924 lo habría aplastado, porque significaba el derrumbe de toda su obra. Hay testimonios de todo lo contrario.
¿Cuáles fueron las reales causas de que Recabarren se suicidara con una pistola que había comprado en Europa en 1922?
Son varias y complejas.
- Un severo desgaste que le significó dedicar treinta años a una lucha dura, difícil y sin tregua, contra los enemigos de clase.
- La permanente persecución, calumnias y juicios arbitrarios llevados cabo por las autoridades reaccionarias,
- La represión policial, los encarcelamientos y el exilio sufridos;
- Los arteros ataques de una fracción trotskista al interior del Partido;
- Una seria enfermedad al cerebro. Esta habría sido diagnosticada en Europa en 1922.
Sufría de terribles dolores de cabeza.
Además, existen dos cuestiones que se deben tener en cuenta.
Una, su temor a tener un final no digno de un dirigente obrero. Relata Salvador Ocampo que, hacia 1916 dijo Recabarren, conversando con unos obreros, dijo “viviré como Recabarren, seré Recabarren y no llegaré a viejo, porque moriré Recabarren”.
Al quedar solos, Salvador Ocampo le pidió que le explicara que quiso decir con eso, Recabarren le respondió:
“Mira, suponte tú que pasan los años y un día un señor va con un niño en un paseo público y ve a un viejito que le está tirando miguitas de pan a unas palomitas. Y el niño le pregunta al caballero con quien va: ‘Oiga, ¿y ese señor quien será? Entonces el otro le dice: ‘Bueno, ese es Recabarren’. ¿Te imaginas? ¡Yo! A mí las circunstancias del país, las circunstancias políticas, me han colocado en un puesto en que soy una especie de cabeza visible de un movimiento de renovación. ¡Yo no llegaré a eso! ¡Yo no llegaré a eso!”
No es aventurado pensar que cuando Recabarren apretó el gatillo, tenía clara conciencia que, no por la edad (tenía entonces 48 años y cinco meses), sino por esa maldita enfermedad al cerebro, podría llegar a ser ese viejito que tiraba miguitas a las palomas.
Por otra parte, se puede concluir que Recabarren sufría de depresión endógena. En varias ocasiones en que estaba en los momentos más brillante de su existencia, tenía reacciones muy depresivas. Ello ocurrió, por ejemplo, en 1912.
Y en 1924, poco antes de suicidarse, estaba pleno de energía y entusiasmo durante una gira que realizó al sur, y en un Congreso de los Empleados Particulares, en el que tuvo un brillante desempeño. También por esos días había escrito una carta a los compañeros de Antofagasta anunciándoles visita para fin de año.

SU EJEMPLO PERDURA
Luis Emilio Recabarren fue un revolucionario consecuente. Un hombre extraordinario, fuera de serie. Pero un hombre, al fin y al cabo. Con virtudes y cualidades sobresalientes,
con debilidades y defectos. Naturalmente no nació revolucionario. Se fue forjando a través de un proceso, no libre de contradicciones.
Fue un obrero, por ello su relación con el proletariado no era la de un elemento extraño a él,. sino como uno de sus iguales.
De fuerte personalidad, sufría –sin embargo- momentos de hondas depresiones.
Sentimental y sensible, de un profundo humanismo. De una honestidad a toda prueba.
Es el padre del movimiento obrero chileno, fundador del Partido Comunista, creador de la prensa obrera, impulsor del teatro proletario.
Su ejemplo sigue vivo. Es bandera de todos los revolucionarios consecuentes.
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domingo, 8 de noviembre de 2009

RECABARREN Y LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1917

Iván Ljubetic Vargas

Este 7 de noviembre se cumplen 92 años del hecho más importante del siglo XX: la Revolución Socialista de Octubre.
Según el calendario Juliano, entonces vigente en Rusia, tuvo lugar el 25 de octubre de 1917, pero de acuerdo al calendario gregoriano, actualmente en uso, se llevó a cabo el 7 de noviembre de 1917.

Fueron diez días que conmovieron al mundo. Las olas levantadas por esa revolución llegaron a Chile. El historiador Hernán Ramírez Necochea escribió:
“La Revolución y los dramáticos sucesos que siguieron a la conquista del poder por el proletariado ruso despertaron la atención de la clase obrera, la conmovieron profundamente; en la prensa popular y en las reuniones políticas y sindicales, se expresaba fervorosa admiración por el pueblo soviético y se daban muestras de incontenible entusiasmo por el advenimiento del primer Estado que dirigía la clase trabajadora”.

Por su parte, el dirigente sindical Juan Vargas Puebla, afirmó:
“El nacimiento del primer estado dirigido por el proletariado, fue saludado por las organizaciones clasistas chilenas y no pocos políticos e intelectuales. Los estudiantes universitarios lo saludaron en diversos artículos publicados en su periódico Claridad.
Juan Pradenas Muñoz y Recabarren publicaron artículos plenos de entusiasmo y adhesión. La clase obrera comprendió que se abría un nuevo período de intensas luchas y que por tanto había que adecuar sus organizaciones sindicales a la nueva situación histórica”.
RECABARREN ESCRIBE DESDE BUENOS AIRES

Al producirse la Revolución de Octubre, Recabarren se encontraba en Buenos Aires. Apenas conoció los acontecimientos que sacudían Rusia, escribió el 23 de diciembre de 1917:
“Doy sin vacilar mi voto de adhesión a los maximalistas rusos, que inician el camino de la paz y de la abolición del régimen burgués, capitalista y bárbaro. Quien no apoye a esta causa sostendrá el régimen capitalista con todos sus horrores”.

En otros artículos publicados en la prensa argentina y reproducidos por el periódico “Adelante”, de Talcahuano, en febrero de 1918, Recabarren señaló:
“ Para cimentar su verdadera y auténtica revolución, el pueblo ruso no ha necesitado hacer funcionar ninguna clase de patíbulos. Brazo firme y enérgico, sí; cerebro sereno y voluntad para impedir que los burgueses y sus instrumentos vuelvan a restablecer la explotación y la opresión del pueblo”.
“El sueño, la utopía de esos locos llamados socialistas pasa a ser hoy no sólo una realidad, sino la fuente de todo progreso y felicidad humana. Esto era lo más temido por la clase capitalista de Rusia y de todos las países”.
“¡Rusia maximalista es la antorcha del mundo! Salud a esa Rusia.
Rusia revolucionaria, librando al mundo de la guerra, es el más poderoso baluarte de la democracia; de la democracia del pueblo honrado y trabajador”.

ACTIVIDADES SOLIDARIAS EN CHILE

Recabarren regresó a Chile en abril de 1918.
Salvador Ocampo evoca la actividad solidaria desarrollada por el maestro en Antofagasta:
“Yo recuerdo perfectamente que Recabarren salió a la calle con nosotros en 1918 a celebrar los triunfos de los bolcheviques y a proclamar que ese era el camino que tenía que seguir el proletariado...
“Hicimos mitines en diferentes lugares de la ciudad. Uno de esos lugares estaba cerca de mi casa. Era la plazuela Vicuña Mackenna, en la avenida Argentina con la calle Bolívar. Y en ese triángulo, digamos –14 de febrero era la otra calle-, Recabarren salía con los compañeros. Yo participaba también en esos actos a proclamar la necesidad de apoyar la Revolución bolchevique...
“Nosotros, los jóvenes, creamos una tribuna portátil y a veces salíamos con Recabarren a la calle. Yo andaba con la tribuna al hombro: era chiquillo, muchacho todavía. Y entonces, en cualquier lugar donde nos permitían las autoridades, plantábamos la tribuna y Recabarren empezaba a hablar”.

En la Convención, realizada en Concepción en diciembre de 1919, de la cual surgió la Federación Obrera de Chile, la combativa FOCH, se aprobó una declaración propuesta por Recabarren, en que los trabajadores chilenos manifestaban “sus más ardientes votos por la emancipación integral del proletariado internacional y que, conforme a los derechos que tienen los pueblos a elegir sus gobiernos, cese la guerra que los estados capitalistas mantienen contra el proletariado ruso”.

El 16 de septiembre de 1920, Recabarren escribió en “El Socialista”, de Antofagasta:
“He explicado en conferencias lo que es la Revolución Rusa y el maximalismo, desde Lautaro hasta Pisagua, explicando la obra bellamente creadora de la más alta civilización que se verifica en Rusia con el concurso de toda una nación con la excepción de unos pocos cientos de reaccionarios...
“Y he dicho que la Revolución Rusa ha probado que el socialismo no era una bella utopía ni estaba a siglos de distancia su realización”.

VISITANDO RUSIA SOVIÉTICA

Cinco años después del triunfo de la Revolución en Rusia, Recabarren viajó a ese país.
El 9 de octubre de 1922, inició su viaje a Europa. Iba a participar en calidad de delegado de la Federación Obrera de Chile, FOCH, en el Segundo Congreso de la Internacional Sindical Roja, y a representar al Partido Comunista de Chile en el Cuarto Congreso de la Internacional Comunista. Ambos eventos a efectuarse en Moscú.
Recabarren, en nota escrita en alta mar, de fecha 26 de octubre, explica: “Voy viajando en el vapor Baden, de firma y construcción alemana, que hace la línea Hamburgo – Buenos Aires. Por cierto que dado al alto precio de los pasajes voy en tercera clase y muy contento de conocer esta situación, me volveré en las mismas condiciones”. Añade: “Campesinos, obreros y obreras y pequeños comerciantes son los que viajan en tercera clase”.
El viaje por mar duró 26 días. Recabarren escribió dos cartas desde Berlín, el 8 y el 9 de noviembre, narrando sus actividades en la capital alemana.
En la segunda, relata: “Ayer me he encontrado con una cantidad de delegados franceses que van a Rusia. Iremos juntos a Moscú y partiremos el domingo 12 temprano desde un puerto alemán hasta Petrogrado y desde allí a Moscú en ferrocarril”.

Recabarren fue uno de los 408 delegados, que representaron a 58 organizaciones comunistas de distintos países al Cuarto Congreso de la Internacional Comunista. Este se prolongó hasta el 5 de diciembre de 1922.
En el Segundo Congreso de la Internacional Sindical Roja, Recabarren estuvo en la Presidencia de este evento, junto a grandes personalidades como Clara Zetkin, Edgard Wood, Francisco Pintos...

DE REGRESO EN LA PATRIA

Entre diciembre de 1922 y enero de 1923, se llevó a cabo en Chile una campaña con el fin de reunir fondos para costear el pasaje de regreso de Recabarren desde Europa.
Llegó a Santiago, el 19 de febrero de 1923. Existía gran expectación por el mensaje que traía.
La prensa reaccionaria había especulado que venía desilusionado.
Miles de personas desfilaban por las calles, cantando himnos revolucionarios y enarbolando banderas rojas. Coreaban su nombre.
La muchedumbre desbordaba la Plaza de Armas. Cuando se calmó la tempestad de gritos y cantos, Recabarren se dirigió a la multitud:
“... En Rusia no existe la burguesía gobernante, en Rusia no existe el capitalismo explotador; en Rusia las fábricas, los campos, la producción está en poder de los trabajadores...”
Aplausos y exclamaciones de aprobación rubricaron sus palabras. La gente lo llevó en hombros hasta su casa.
Ese mismo mes comenzó a entregar las experiencias recogidas en su viaje a Rusia. La primera conferencia la dictó en el teatro Esmeralda de la capital.


“LA RUSIA OBRERA Y CAMPESINA”

En marzo de 1923 se publicó en Santiago “La Rusia Obrera y Campesina. Algo de lo visto en su viaje por Luis Emilio Recabarren”. Un folleto de 94 páginas.
Explicaba su autor: “Sobre lo que vi y constaté durante los 43 días que estuve en Moscú, he escrito algunos artículos, cinco de los cuales se publicaron en ‘La Nación’ de Santiago. Esos artículos y las conferencias que he dado, después de mi llegada, de regreso de Rusia, coleccionadas y con agregados que completan las informaciones, son el material que hoy ofrezco en este modesto folletito, con la intención de llevar a los lectores una información real de lo que hasta la fecha lleva construido el proletariado que en Rusia tiene hoy en su poder la suma del poder político y económico; después de haber destruido todo el mecanismo de la sociedad capitalista explotadora”.
“Se me podrá observar –agrega- que 43 días no son suficientes para reconocer e informarse de todo lo necesario en un país que ha cambiado tan fundamentalmente su régimen social, político y económico. Pero yo responderé a eso que yo no fui a Rusia a buscar detalles, que para este objetivo no los necesito, fui solamente a constatar lo más fundamental, con lo cual se construirá el porvenir. Fui a ver si la clase trabajadora tenía en sus manos efectivamente el poder político, con el cual garantice la conservación en sus manos del poder económico.
Fui a ver si la clase trabajadora tenía en sus manos la dirección del poder económico, con el cual irá construyendo su bienestar...
No fui en busca de menudencias y detalles. Para recoger lo fundamental me alcanzó el tiempo.
Y pude ver con alegría, que los trabajadores de Rusia, tenían efectivamente en sus manos toda la fuerza del poder político y económico.”

EL PRIMER HISTORIADOR CHILENO...

En una “Historia de Chile”, publicada en 1967 por el Instituto de Historia de la Academia de Ciencia de la URSS, se dice: “Luis Emilio Recabarren puede ser considerado el primer historiador chileno de la Revolución Socialista de Octubre”.
Y es verdad. Pero también se preocupó de las lecciones que podían sacar de esos hechos los trabajadores chilenos.
Escribió: “El proletariado de Chile, recogerá de la lectura de este folleto, muchas enseñanzas para sus actividades futuras, que le permitan avanzar con éxito hacia el derrumbe del estado capitalista, que es la causa del estado de tiranía y de explotación que nos vemos obligados a soportar”.
Agregando: “Creo no engañarme si aseguro que al proletariado de Chile sólo le falta disciplinar un poco su organización política y económica para encontrarse en capacidad de realizar la Revolución Social que expropiará todo el sistema de explotación capitalista y que termine definitivamente con el caos capitalista incapaz de producir el bienestar social que reclama la población de Chile”

“VUELVO MÁS CONVENCIDO QUE ANTES...”

Escribió el maestro: “Es de esperar que después de la lectura reposada de este corto folleto, cada proletario sepa tomar el sitio que le corresponde para encaminar sus actividades hacia la realización del programa de combate del comunismo que destruya este sistema capitalista que ya ha probado de sobra su total incapacidad para dar al país ningún bienestar”.
“He vuelto de Rusia más convencido que antes de que urge apresurar la Revolución Social que ponga en manos del pueblo todos los poderes para la construcción de la sociedad comunista.
“Continuar con la inactividad o la espera de ilusorias promesas que se renuevan sin cesar,... es prologar el estado de explotación capitalista, que permite a unos pocos hacerse millonarios en poco tiempo, mientras la mayoría de la población permanece en la más vil miseria”.
Termina su escrito señalando: “Dar al pueblo los medios para terminar con su malestar es, entre otros, el objetivo de este folleto”.
Esta obra es un contundente desmentido a la falsa afirmación de que Recabarren se habría suicidado porque regresó desilusionado de su viaje a Rusia.






UNA EXPERIENCIA PERSONAL

En 1959 viajé a la Unión Soviética formando parte de una delegación de jóvenes, que habíamos participado en el VII Festival de la Juventud y de los Estudiantes, efectuado en Viena.
Tuvimos un apretado programa. Muchas visitas. Una de ellas fue a una fábrica textil de Moscú. En esa oportunidad me correspondió hablar en nombre de la delegación. Después, en su discurso, la Presidenta del Sindicato se refirió a los comienzos de la URSS. Habló de la solidaridad internacional recibida en esos primeros años. Recordó la ayuda recibida de un lejano país llamado Chile. La información me sorprendió porque no tenía idea de ello.
Aún pensaba en esto, cuando se acercó a saludarme la presidenta del sindicato, acompañada de un intérprete. Agradeció mis palabras y me invitó a bailar. Le respondí que lo sentía pero que no bailaba. Entonces el intérprete dijo que ella había dicho que si yo bailaba tan bien como hablaba... Y sin más explicaciones, la maciza y ágil camarada me sacó a la pista y me hizo dar vueltas y vueltas en un vals que me pareció eterno.
De regreso a Chile, lo que me siguió dando vueltas en mi cabeza no fueron las columnas y lámparas del salón sindical como me ocurrió en esa noche moscovita, sino lo que la Presidenta del Sindicato había dicho en su discurso.
Investigué. Y encontré los antecedentes. En 1923, el Partido Comunista de Chile organizó una gran campaña de solidaridad con el pueblo soviético. Constituyó Comités de solidaridad en diferentes puntos del país, que reunieron varias decenas de pesos. Esos dineros fueron enviados al Comité Central Obrero de Ayuda al Proletariado Ruso con sede en Berlín.
Es indudable, que fue determinante en esa acción solidaria de los comunistas chilenos la labor de difusión y de convencimiento realizada incansablemente por Luis Emilio Recabarren en torno a la Revolución de Octubre, ese histórico acontecimiento, que conmovió al mundo hace 92 años.

LA CÁMARA DE DIPUTADOS RINDE HOMENAJE A LENIN

Vladimir Lenin, el gran artífice teórico y práctico de la Revolución bolchevique de 1917, falleció el 21 de enero de 1924.
El diputado Luis Emilio Recabarren, quien sentía gran admiración por Lenin, propuso en la sesión del 5 de febrero de 1924, que la Cámara enviará un mensaje de condolencia al gobierno soviético. Su primer intento resultó fallido. La mayoría derechista se abocó a un homenaje al ex presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson.
Al día siguiente Recabarren volvió a la carga. Preguntó a sus honorables colegas si el rechazo a su proposición se debía a que en Rusia gobernaban los comunistas, los trabajadores, sin considerar que Lenin era una de las principales figuras de la historia contemporánea.
Recordó que hasta la prensa burguesa le reconocía sus grandes méritos.
Citó el periódico ‘La Nación’, del 23 de enero que decía: “El cable ha comunicado que Nicolai Lenin murió a las 6,30 horas del martes 21 en su residencia particular ubicada en Moscú. Acaso no hay en el momento una figura más interesante en el panorama mundial, que la de este hombre extraordinario. La figura de Lenin es, con todo, de un relieve único”.
Recabarren entregó antecedentes de la obra de Lenin y sus camaradas en Rusia. Luego prosiguió, en medio de interrupciones, réplicas y contrarréplicas:
“La personalidad de Lenin se levanta a mucha más altura que la del ex Presidente de Estados Unidos.
El ex presidente Wilson dirigió a su gran nación para embarcarla en la pasada guerra, para aumentar el fuego, para destruir la humanidad, para arrastrarla a la horrible matanza de la juventud del mundo en que estaba empeñada la clase capitalista.
Mientras esto hacía Wilson, Lenin, este hombre oscuro y calumniado, esta figura salida de la nada, este hombre que no tembló siquiera ante la inminencia del patíbulo, trató de retirar a Rusia de la guerra, y luchó hasta que lo consiguió.
Todo el mundo sabe –prosiguió Recabarren- que Lenin antes de que el pueblo ruso declarara la revolución perseguía ya la terminación de la guerra.
¿Qué acción más grande, qué acción más noble puede existir en la historia?
¡Ese es Lenin, que quiso la terminación de la guerra!”
“Termino pidiendo –finalizó sus palabras Recabarren- que pongamos un poco más alto nuestros corazones, no olvidando la frase latina que dice ‘sursum corda’, ¡en alto los corazones!”
La votación fue una sorpresa: 26 votos a favor, 5 en contra y 7 abstenciones.
Fue así como la Cámara de Diputados de Chile, aprobó el envío de un telegrama de pésame al gobierno soviético, que en los hechos era un homenaje a Lenin.

Este episodio es una nueva demostración de la gran admiración que tuvo Recabarren por la Revolución Rusa de 1917 y de cómo repercutieron en Chile esos diez días que conmovieron al mundo.
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Maiakovski y la poesía

Formalmente considerada, la poesía de Maiakovski se encuentra encuadrada dentro de la tónica general de la poesía europea de los años que precedieron y siguieron a la primera guerra imperialista. Marinetti, con su célebre manifiesto, no había hecho otra cosa que concretar un vago deseo subconsciente de los poetas que les impulsaba a librarse de toda vieja fórmula académica, a conseguir una poesía nueva, una poesía que expresase en su forma externa los inquietantes momentos que el mundo atravesaba. Cesar en la imitación servil a la naturaleza, dominar y no ser dominados por el idioma. Dislocar los conceptos, las imágenes y las palabras, del mismo modo que Picasso y los pintores futuristas descomponían las formas de la naturaleza haciéndolas estallar en una explosión de color.
Entre sus composiciones poéticas más importantes destaca Lenin, escrito en 1924 y leido públicamente por él en la Sala Roja del Comité de Moscú del Partido el 21 de octubre.
Lo redactó para exaltar la personalidad de Lenin, que había muerto en enero de saquel año, y todo en él tiene una carácter de epopeya contemporánea para honrar al dirigente de la revolución de octubre.
Maiakovski definió la poesía como un camino hacia el socialismo. Se consideraba un ser vivo que habla a otra gente viva. Una de sus mayores preocupaciones fue alcanzar un intenso grado de comunicación con las demás personas. Comunicación viva que hace de su poesía un arte declamatorio. Que le induce a recorrer toda Rusia, año tras año, en interminables giras de recitales poéticos. Que convierten su figura en algo semejante a los antiguos rapsodas.
Maiakovski mantuvo una personal relación con los miembros de la escuela formalista rusa, tan reactualizada por el estructuralismo. Relación que influye más o menos conscientemente en la redacción de su poesía, atenta a la construcción misma de la palabra, a las características morfológicas del idioma, al juego de prefijos y sufijos, a la ordenación fonética y a la trama de relaciones que constituyen la palabra y el período verbal. La consonancia de las últimas palabras, la rima, no es más que uno de los innumerables medios de relacionar las líneas; por lo demás, uno de los más simples y rudimentarios. Se puede rimar el principio de las líneas, se puede hacer rimar el final de la primera línea con el principio de la segunda, e incluso con las primeras palabras de la tercera y de la cuarta.
La palabra es frecuentemente en Maiakovski una textura sonora, un volumen verbal, un objeto semiabstracto cargado de valor semántico. Para él la palabra es el fin del escritor. Él es poeta de la palabra viva, oral, ardiente; de la palabra que se rompe, se arroja, se subleva; de la palabra absoluta, que desconoce y desprecia el silencio. Palabra abrupta, rotunda, exaltada y sobresaltada. Palabra manejada como un objeto arrojadizo o un instrumento contundente. Palabra enfática, convulsa de emoción, tensa en el esfuerzo de ser escuchada por muchos oídos.
El gigantismo oratorio de Maiakovskí es como un cataclismo verbal como una invitación a la desmesura, como una fiesta del verbo alentada por el salvaje soplo de una potencia desenfrenada.
La tensión apasionada de esta voz acuñada en los días que conmovieron al mundo encubre, sin embargo, una conciencia rigurosa del valor semántico y fonético de la palabra. Maiakovski era un trabajador del lenguaje. Atento al sentido inmediato de la palabra pero también a su misterio.
Por eso son fundamentales en él la voz, las imágenes, los juegos de palabras.
Voz, instrumento de comunicación, acto vivo de fraternidad y afirmación, inagotable fuente de expresión y sentimiento. Imágenes que agigantan, descomponen, desmesuran el mundo, creando perspectivas y asociaciones maravillosas e insospechadas. Abriendo una ventana de la realidad a la fantasía.
Juegos de palabras que hacen del lenguaje una aventura vertiginosa e imprevisible, que denuncian la realidad reventándola grotescamente, que relacionan esperadamente las oposiciones más convencionales, desintegrándolas.
La palabra no debe describir, sino expresar por sí misma. La palabra tiene perfume, color, alma. Pero el ritmo de la vida cambiado. Todo ha adquirido una rapidez fulgurante, como en una cinta cinematográfica. Los ritmos lentos, tranquilos, regulares de la poesía antigua no tienen ya nada que ver con el psiquismo del ciudadano de hoy. La fiebre es lo que más simboliza el movimiento de la vida contemporánea. En la ciudad no hay líneas redondeadas, regulares, medidas. Los ángulos, las rupturas, los zigzags son los rasgos característicos.
Maiakovski va a deshacer los versos, les va a quitar a veces la rima, el metro, la cadencia, pero, y en esto se diferencia de la mayor parte de los poetas de la vanguardia europea, nunca les despojará de la idea. A través de los fuegos de artificio de sus metáforas y de sus paradojas, queda siempre perceptible un fuego ardiente, amoroso o político, que da, aun sin él quererlo, un tono dostoievscano a algunas de sus composiciones.
Los temas con los que Maiakovski se enfrenta en sus poemas son múltiples y, a veces, contradictorios. En primer lugar, el del amor, y junto a él el de los celos y el suicidio. El amor, el dolor y la muerte unidos, como suelen estar siempre en la naturaleza y en la vida de los hombres. Junto a los poemas de amor, los de combate, bruscos, agresivos, sin ninguna concesión a la retórica, y al lado de éstos, sus poemas satíricos, en los que se enfrenta abiertamente con los que no comparten sus sueños de futuro y pretende destruirlos por medio de los dardos envenenados de su sangrante humorismo. Formalmente quedan las consignas, de tipo político o comercial, concisos y acerados:
El Partido
es una mano con un millón de dedos.
Sin embargo, el valor de los poemas de Maiakovski hay que buscarlo, principalmente, en el tono monumental que sabe dar aun a sus más insignificantes composiciones.
Maiakovski -escribe Ghukovski- sabe cambiar el menor grano de trigo en un monte Ararat. Las imágenes toman en sus versos proporciones que ningún poeta ha sabido alcanzar. Se diría que mira siempre el mundo a través de un telescopio. Por su parte, Angel María Ripellino sintetiza del siguiente modo la labor del poeta: Maiakovski trata al universo de igual a igual. Se coloca siempre a una escala cósmica. Da lo mismo que se enfrente con el problema de la humanidad dolorida, que con los bajos fondos de las grandes ciudades o con una leve aventura amorosa, su verso resonará siempre más allá de los límites de la Tierra, en la inmensidad del espacio.


POESIA DEL POETA OBRERO

En los túmulos de los libros,
donde el verso está enterrado,
cuando encontréis por azar los trozos de hierro de un verso
mío, vosotros,
con estima callada,
tocadlo
como una vieja
pero temible arma.
.........................................
Mi verso
De trabajo
La mole romperá de los años



El Partido
es como
un huracán bravío
en el que voces finas, quedas,
se han unido y fundido;
a su embate,
se quiebran
las fortalezas del enemigo,
como del cañoneo
saltan los tímpanos de los oídos.
Desgraciado del hombre
cuando está solo.
Mal lo pasará,
ninguna batalla ganará,
todo el que posea una fuerza mayor
será su señor
e incluso los débiles
si son dos.
Pero
si en un Partido
se apiñan los pequeños
entonces
¡ríndete enemigo,
y quédate ahí quieto!
El Partido
es una mano de un millón de dedos,
apretada
con vigor,
en recio puño demoledor.
Uno solo es absurdo,
uno es como ninguno,
uno,
por muy importante
que sea,
no levantará
ni una simple
viga de madera
y menos un edificio
de cinco pisos.
El Partido
son
millones de hombros,
apretados, estrechamente,
unos contra otros.
Con el Partido
obras levantaremos
hasta el cielo,
ayudándonos siempre,
elevándonos mutuamente.
El Partido
es la espina dorsal de la clase obrera.
El Partido
es la inmortalidad de nuestra causa entera.
El Partido
es lo único que jamás me traicionará.
Hoy dependiente soy,
pero mañana
reinos del mapa podré borrar.
El cerebro de la clase,
la acción de la clase
la fuerza de la clase
la gloria de la clase,
¡eso es el Partido!
El Partido y Lenin
son hermanos gemelos;
para la madre-historia,
¿quién es más entrañable de ellos?
Cuando decimos: Lenin
es como si dijéramos:
el Partido
Cuando decimos: el Partido
es como si dijéramos:
Lenin.


Amar es arrancarse de las sábanas
Desgarradas por el insomnio
El amor no es un paraíso de dulzura;
es el asalto rugiente de una tempestad
De agua y fuego




Y DE TODOS MODOS
La calle se ha hundido como la nariz de un sifilítico.
El río es voluptuosidad que se prolonga en saliva.
Lanzando su ropa interior hasta la última hoja
los jardines yacen derrengados obscenamente en junio.
Salgo a la plaza,
me pongo en la cabeza
la calle ardiente, como una peluca roja.
Los peatones me eluden con temor: en mi boca
agita las piernas un grito a medio masticar.
Pero no oiré un reproche, no escucharé ladridos,
y habrá flores a mis pies como a los de un profeta,
porque ustedes, narices hundidas, lo saben muy bien:
yo soy su poeta.
¡Vuestro juicio final me da tanto miedo como una taberna!
Pero tan sólo a mí, a través de edificios en llamas,
me sacarán en andas las prostitutas como a efigie sagrada,
y me mostrarán a Dios en su descargo.
¡Y Dios llorará leyendo mi brevísimo libro!
Hecho de temblores en compactado ovillo, no de palabras;
y echará a correr por el cielo estrechando mis versos
y los recitará a sus amigos conteniendo el aliento.
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jueves, 8 de octubre de 2009

¡¡Hagamos historia...Teillier Diputado!!


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jueves, 16 de julio de 2009

UN LIDER LLAMADO LUIS EMILIO RECABARREN SERRANO


Por Iván Ljubetic Vargas, historiador y escritor.

“Y cuando tantos dolores
reuní, cuando tanta sangre
recogí en el cuenco de mi alma, vi venir del espacio puro de las pampas inabarcables
un hombre hecho de su misma arena
un rostro inmóvil y extendido,
un traje con un ancho cuerpo,
unos ojos entrecerrados
como lámparas indomables.
Recabarren era su nombre”
( Pablo Neruda: “Canto General”)

Luis Emilio Recabarren Serrano nació en Valparaíso el 6 de julio de 1876. Sus padres, José Agustín Recabarren y Juana Rosa Serrano, eran pequeños comerciantes. Tenía cinco hermanas y un hermano.
Estudió cuatro años en Escuela Santo Tomás de Aquino de ese puerto. Su familia se trasladó a Santiago. En la capital, a la edad de 14 años, comenzó a trabajar como obrero en una imprenta. Pronto aprendió el oficio de tipógrafo.
A pesar de ser duramente explotado, con largas jornadas, bajos salarios, agotadoras labores, tuvo la fuerza y la responsabilidad de leer, de estudiar. Fue un autodidacta que, capacitándose por su cuenta, se transformó en uno de los grandes intelectuales que ha tenido nuestro país.
Pero, más importante que eso, puso sus conocimientos al servicio de los trabajadores.

SE INCORPORA A LA LUCHA SOCIAL
En 1894 se incorporó al Partido Demócrata, iniciándose en la lucha social. Tenía por entonces, 18 años de edad y fue atraído por los discursos de los dirigentes de ese partido que hablaban de defender los intereses de los trabajadores.
La clase obrera chilena había surgido en los años 20 del siglo XIX . Nació combatiendo. La primera huelga obrera estalló en 1834 en el mineral de plata de Chañarcillo, cerca de Copiapó. En el siglo XIX hubo 110 huelgas.
Recabarren comprendió que los trabajadores sólo podrían jugar su rol histórico si unían a la combatividad, una firme conciencia de clase; por eso se dedicó a educarlos. Para ello utilizó todos los medios a su alcance.

IMPULSOR DE LA PRENSA OBRERA
Fue el promotor de la prensa de los trabajadores, el medio de comunicación más importante en su época. Creó 11 periódicos y escribió en 50.
Tenía 23 años de edad, cuando en 1899, fundó lo que se considera el primer periódico obrero creado por Recabarren. Fue el semanario “Democracia”, de Santiago.
En el año 1900 escribió: “La prensa obrera es como la luz que señala desde lejos el camino más corto por donde debemos andar”.
En 1903 vivió un importante hecho, que años más tarde, lo evocó así:
“Yo recuerdo siempre con emoción la vez que llegó un grupo de obreros de Tocopilla y me dijeron: ‘Compañero, traemos dos mil pesos para comprar una imprenta. La Mancomunal de Obreros de Tocopilla ha logrado reunir este dinero para comprar una imprenta. Venimos a que usted nos acompañe a comprarla’.
¿Y que van a hacer ustedes con ella?, les pregunté.
Me contestaron: ‘Un periódico’.
¿Y quién se los va a escribir?
‘No tenemos quien nos lo escriba, pero confiamos en que usted nos buscará un tipógrafo para que lo escriba’
Y concluyeron por decirme: ‘Esperamos que usted mismo se vaya a Tocopilla y nos atienda el periódico’.”
Fue así como Recabarren viajó al norte, en septiembre 1903. En Tocopilla no sólo fundó, dirigió, escribió, tipió y editó el periódico “El Trabajo”, sino que pronto se convirtió en dirigente de la Mancomunal de Obreros de Tocopilla.

LE ROBAN LA DIPUTACIÓN
En marzo de 1906, Recabarren fue elegido diputado por Antofagasta, siendo el primer diputado obrero electo en América. Pero la mayoría reaccionaria del Congreso le quitó ese cargo que había conquistado limpiamente.
A propósito de esto, hay quienes afirman que le arrebataron la diputación porque se negó a jurar. Y esto es falso. Juró, declarando su disconformidad por tener que hacerlo de una forma en que no estaba de acuerdo. Pero, a pesar de esto, su juramento fue aprobado por la mayoría de los diputados presentes en la sesión de la Cámara.
¡A él lo despojaron de su diputación porque era un obrero!.
El propio Recabarren en su obra “Mi Juramento”, publicado en 1910, escribió: “Volví a Chile a fines de 1908, cumplí mi prisión y a fines de 1909 recorrí el país entre Valparaíso y Osorno. En este viaje constaté el hecho que alrededor de mi nombre y de mis actos se había tejido una malla de mentiras que en poco casos pude destruir. Era creencia general –y lo es aún- que en 1906, al incorporarme a la Cámara de Diputados yo me negué a prestar el juramento reglamentario y que este hecho había sido la causa de mi expulsión del Congreso. Esto es falso, pues yo juré en cumplimiento y conforme a la ley”. (Luis Emilio Recabarren: “Mi Juramento”, en “El Pensamiento de Luis Emilio Recabarren”, Austral, 1971, páginas 253-254)

REPUDIANDO LA MASACRE DE 1907
Don Reca, estando exiliado en Buenos Aires, escribió varios artículos repudiando la matanza de 1907, llevada a cabo durante el gobierno reaccionario de Pedro Montt. En uno de ellos titulado “La barbarie burguesa en acción”, afirmó:
“Emplear la crueldad extrema, infundir el terror en el menor tiempo posible, desbaratar toda organización que pueda resistir, he ahí el plan de los burgueses chilenos”.(Reproducido por “La Voz del Obrero”,. De Taltal, el 13 de enero de 1908)
Los esfuerzos de Recabarren por reconstruir el movimiento sindical clasista tuvo sus primeros frutos en 1912 y culminó con la formación de la Federación Obrera de Chile, la gloriosa FOCH, el 25 de diciembre de 1919..


TERESA LLEGA A SU VIDA
Julieta Campusano escribe en 1971: “Hasta Luis Emilio, tranquila, risueña, dispuesta a endulzar su dura vida, llega Teresa Flores. (Julieta Campusano: “Luis Emilio Recabarren ilumina nuestro camino revolucionario”, en “Principios” Nº 140, agosto-septiembre 1970,
página 107)
Recabarren conoció a Teresa, una joven proletaria de 18 años, estando preso en la cárcel de Los Andes, cuando ésta acompañaba a su padre a visitar a otro reo. Se conoce una carta que, con fecha 20 de mayo de 1909, le escribió desde su celda de prisionero político. Allí le dice:
“Tu compañía me fortalecerá. Tengo la convicción de que tu persona me dará más bríos para luchar. Tú me inspirarás y harás que mis pensamientos sean cada vez más hermosos, y a medida que esto se produzca tú irás bebiendo en mis labios el amor que yo beba en tu alma... Unamos a nuestra dicha la dicha de todos. Así nuestra felicidad será tan inmensa como inmensa sea la felicidad de todos”. Luis Emilio tenía por entonces 33 años de edad
Julieta Campusano recuerda: “Lafertte con trazos claros y frescos dice de ella: “Teresa Flores, su compañera, era por aquellos días la verdadera mujer de un líder proletario, que no sólo lo acompañaba como tal, sino también en las actividades políticas” (Julieta Campusano: obra citada)

EL APORTE TEÓRICO DE RECABARREN
Osvaldo Fernández señala: “La posibilidad de un ‘marxismo latinoamericano’ se plantea por primera vez de una manera fecunda, durante el período que se sitúa entra la I Guerra Mundial y la crisis del año 29, con Luis Emilio Recabarren (1876 –1924) en Chile, Julio Antonio Mella (1903 –1929) en Cuba, y José Carlos Mariátegui (1894 – 1930) en Perú...
En Recabarren representa la reacción del proletariado del ‘enclave’ a la explotación. Esta óptica será dominante en su intervención teórica, como en su práctica política. Desde ella articula la lucha sindical, en ella apoya sus ideas acerca de la revolución, dentro de esta perspectiva tomó conciencia de la revolución rusa, elaboró sus proyectos culturales, y desde allí, también, irá poco a poco emergiendo su concepción del marxismo”. (Osvaldo Fernández: “Sobre los orígenes del marxismo en América Latina” en “Araucaria” Nº 23 – 1983, páginas 53 y 54)
Según Orlando Millas,”las primeras obras marxistas –hablando en un sentido riguroso- de Recabarren son ‘La huelga de Iquique en diciembre de 1907’ publicado en Santiago a fines de 1910, con el subtítulo ‘La teoría de la Igualdad’... La otra obra es ‘Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana’, donde se analiza lo que la república oligárquica significó para la clase obrera. Creo que estos dos títulos, más el folleto ‘Mi Juramento’, también del año 10, deben considerarse como la primera expresión del marxismo en Chile.”
(Orlando Millas: “El Marxismo en Chile” en Araucaria Nº 15 – 1981, página 70)
Posteriormente, Recabarren escribió una serie de trabajos en el mismo sentido.

“EL DESPERTAR DE LOS TRABAJADORES”
De los once periódicos fundados por Recabarren el más importante es “El Despertar de los Trabajadores”, de Iquique, cuyo primer número apareció el 16 de enero 1912.
Su nacimiento fue saludado jubilosamente por los obreros de la zona. Pero, desde el comienzo, perseguido con saña por los patrones. Prohibían su entrada a las salitreras y otras industrias. Sin embargo, los trabajadores, arriesgando la pega y la libertad, lo leían.
Salvador Ocampo, un obrero que llegó a ser senador de la República, entregó el siguiente testimonio:
“Yo trabajaba en una cuadrilla de cargadores de la Chile Exploration Company de Tocopilla. Era una especie de arrenquín, que ayudaba a los trabajadores en las cosas más esenciales y les preparaba sus alimentos para los momentos de descanso. Esto ocurría hacia 1912. Yo tenía 10 años de edad.
Esta cuadrilla estaba compuesta por unos mocetones bravos, los más salvajes que había por esos lados. Todos, la gente más buena y más humana que he conocido. Algunos de ellos compraban ‘El Despertar de los Trabajadores’, que Recabarren editaba en Iquique y que llegaba hasta allí clandestinamente. Serían unos diez o doce los que compraban ‘El Despertar’.
La cuadrilla se componía de 40 obreros. El caso es que esta gente compraba el diario y a la hora de almuerzo, al mediodía, yo veía como leían los títulos con grandes dificultades –eran pocazos los que sabían leer- y después se guardaban el diario.
Pues bien, cuando supieron que yo sabía leer, me exigían que se los leyera. Lo primero que me decían era: ‘A ver, compañero Guachito (así me llamaban a mí), leamos lo que dice Recabarren’. Entonces yo buscaba si venía algún artículo con su firma. Si no venía, les decía: ‘No, Recabarren no dice nada aquí’. Pero insistían: ‘Bueno, pero es que ... ¡el editorial!, pues Guachito, ¡esa es la palabra de Recabarren!’.”
Hasta aquí el relato de Salvador Ocampo.


EL ARTE UN MEDIO DE EDUCACIÓN
Recabarren también usó el teatro para educar a los trabajadores. Formó grupos artísticos, escribió obras para ponerlas en escena y él mismo actuó, cuando fue necesario.
Uno de los que cooperó con Recabarren fue el gran dramaturgo proletario Antonio Acevedo Hernández., Premio Nacional de Literatura 1957.
Orlando Millas nos relata que este gran escritor frecuentaba, hacia 1960, las oficinas de redacción de “El Siglo” llevando sus colaboraciones. Al final de su existencia recordaba a Recabarren “como el maestro que despertó en él la conciencia de su dignidad”.
El líder obrero echó mano a las melodías de moda, a las cuales ponía letra combativa. Por ejemplo, con la música del aria de la ópera Nabuco, creó el Himno al Primero de Mayo.
En uno de sus versos decía:
“Despertad, oh falange de esclavos!
de los sucios talleres y minas,
los del campo, los de las marinas,
tregua, tregua al eterno sudor!”
Aprovechó también la música de la Canción de Yungay, para escribir el himno “A unirse”,
cuyo coro era:
“Alegres cantemos
el triunfo social
que al fin los obreros
uniéndose están.
El sol socialista
la vida será
el día que todos
amemos la paz.”

ANTIMILITARISTA
Recabarren fue el primero que, desde posiciones revolucionarias, abordó el problema del militarismo.
Escribió muchos artículos sobre el tema. Por ejemplo, el 9 de junio de 1904, apareció en ‘La Voz del Pueblo’ de Valparaíso un artículo suyo donde planteaba:
“¿Para qué sirve el Ejército? Para aplastar solamente a la clase obrera. Para acabar las huelgas. Para ponernos cadenas. Para defender nuestros tiranos”.
El 5 de octubre de 1924 declaró: “Hemos sido, somos y seremos siempre antimilitaristas, porque estamos convencidos que el militarismo es la afrenta de toda civilización, es la carga más inútil y pesada que soportan los pueblos, y es la amenaza permanente de todos los derechos. El militarismo será siempre la fuerza opresora con que la clase capitalista explote al pueblo”.


INTERNACIONALISTA
Recabarren fue un consecuente internacionalista. En Argentina, donde estuvo exiliado de 1906 a 1908, y a donde viajó más tarde en 1916, participó activamente en el movimiento sindical y fue uno de los fundadores del Partido Comunista argentino.
Orlando Millas escribió: “Valerián Goncharov, historiador soviético, en su libro ‘El camarada Victorio..., evoca la fundación del Partido Socialista Internacional, como se denominó inicialmente el Partido Comunista de Argentina: ‘En una fotografía con toques amarillados que le dio el tiempo aparece un salón repleto de gente. Entre los presentes, se pueden distinguir a Victorio Codovilla, Luis Emilio Recabarren, Miguel Contreras, Juan Ferlini’. Eran los primeros días de enero de 1918”. (Orlando Millas: “La semblanza biográfica de Victorio Codovilla”, en Boletín Exterior del Partido Comunista de Chile Nº 59, mayo-junio de 1983, página 89)
Américo Zorrilla escribe en 1981: “El 11 de octubre de 1908 tomó contacto en Bruselas con la Internacional Socialista con ocasión de una reunión de Buró donde participo Lenin..Recabarren había roto con el Partido Demócrata antes de salir de Chile y había fundado junto a la corriente obrera escindida del Partido Demócrata el Partido Democrático Doctrinario de efímera duración. Un artículo de Lenin sobre ‘La reunión del Buró Internacional Socialista’, aparecido en ‘Proletari’ deja constancia de la presencia allí de Recabarren, cuando expresa: ‘En el sexto punto del Orden del Día figuraba el ingreso del Partido Socialdemócrata de Chile, organizado después de la escisión del Partido Democrático de dicho país. Los socialdemócratas chilenos fueron admitidos también sin discusión’.” (Américo Zorrilla: “Recabarren, comunista patriota internacionalista” en “Don Américo un chileno comunista”. Italia, 1981, página 122)
Recabarren tuvo también importante influencia en el movimiento obrero boliviano, a través, especialmente del periódico “El Despertar de los Trabajadores”, que editaba en Iquique, como también a través de la organización sindical. Por ejemplo en Bolivia existió una sección de la FOCH chilena.
En su Conferencia “Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana”, dictada en Rengo el 3 de septiembre de 1910, Recabarren, ajeno a todo chovinismo, definió lo que realmente fue la llamada guerra del Pacífico, “una guerra de conquista en que la clase gobernante de Chile se anexó a la región salitrera”.

FUNDADOR DEL PARTIDO COMUNISTA
El 4 de junio de 1912 Recabarren convocó a alrededor de 30 trabajadores para constituir el partido revolucionario de la clase obrera. Se reunieron en el caserón donde se imprimía ’El
Despertar de los Trabajadores’, ubicado en la calle Barros Arana Nº 9 en el puerto de Iquique.
En el Acta de la sesión del 4 de junio de 1912, publicado por el ‘Despertar’ se mencionan 27 nombres, agregando ‘y otros amigos’. Estos son los fundadores del Partido Comunista de Chile. La nómina aparecida en el periódico obrero es la siguiente:
Emilio Recabarren, Presidente; Enrique Salas, Vicepresidente; Néstor Recabarren, Secretario; Ruperto Gil, secretario; David Barnes (ciudadano ecuatoriano) Tesorero; Nicolás Bretón (ciudadano español), Delegado; Teresa Flores (la única mujer); Vicente Olivos, José Francisco García, Luis Figueroa, Ladislao Córdova, Juan Álvarez, Elías Lafertte, José del Carmen Aliaga, Carlos A. Martínez, Salvador Barra Woll, Miguel Carrasco, L. Zavala, J. Faúndez, E. Jorquera, L. Vargas, E. Díaz, D.M. Agüero, R. Olivares, E. Corbetto Véliz y A. López.

PADRE DEL MOVIMIENTO OBRERO
Educó también con sus discursos, conferencias, polémicas públicas y con sus conversaciones personales. Escribió varios libros y folletos, además de sus numerosos artículos de prensa.
Recabarren es el más grande educador de masas de la historia de Chile. Pero fue, además, un extraordinario organizador y un líder obrero.
Con mucha dedicación, esfuerzos y sacrificios, logró entregar a los trabajadores chilenos los tres elementos que le permitirían jugar un papel importante en los acontecimientos nacionales:
1) Forjó conciencia de clase en amplios sectores obreros, a través de la educación y de su ejemplo. En 1912, escribió: “Es necesario convencer a los trabajadores que son un gran poder, como no hay otro, pero que la fuerza de su poder reside en su organización”.
2) Creó el partido revolucionario de los trabajadores. El 4 de junio de 1912, fundó en Iquique el Partido Comunista de Chile.
3) Reconstruyó el movimiento sindical clasista, que había surgido en enero de 1900 con las Mancomunales, las que desaparecieron con la masacre de la Escuela Santa María de Iquique, perpetrada el sábado 21 de diciembre de 1907.
Fue, al cumplirse estas tres condiciones, que nació el movimiento obrero chileno. Por eso se le llama a Recabarren Padre del Movimiento Obrero de Chile.


SOLIDARIZANDO CON LA REVOLUCIÓN DE 1917
Al producirse la Revolución Socialista del 7 de noviembre de 1917, el padre del movimiento obrero chileno solidarizó de inmediato con los trabajadores que se habían tomado el poder en Rusia .
Estando en Buenos Aires, escribió el 22 de diciembre de 1917: “Doy, sin vacilar, mi voto de adhesión a los maximalistas rusos, que inician el camino de la paz y de la abolición del régimen burgués, capitalista y bárbaro. Quien no apoye esta causa, sostendrá el capitalismo con todos sus horrores”. (Reproducido en “Adelante”, de Talcahuano, el 13 de febrero de 1908)
Después de visitar la naciente República Soviética a fines de 1922 y comienzos de 1923, dictó una serie de conferencias. En una de ellas señaló: “Fui a ver si la clase trabajadora había abolido ya definitivamente el estado de explotación capitalista y de tiranía... Y pude ver con alegría que los trabajadores de Rusia tenían efectivamente en sus manos toda la fuerza del poder político y económico”.
Esas charlas fueron publicadas en un folleto titulado “Rusia Obrera y Campesina”.
Julieta Campusano entrega un antecedente desconocido y muy importante: “En la “historia de Chile, publicada en 1967 por el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de la URSS, se dice que Luis Emilio Recabarren con todo fundamento, puede ser considerado el primer historiador chileno de la Revolución Socialista de Octubre”. (Julieta Campusano: Obra citada, página 110)

CANDIDATO A LA PRESIDENCIA
Recabarren fue un militante disciplinado. Estaba en la cárcel de Tocopilla, cuando tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado en Antofagasta el 1 y 2 de junio de 1920. Este evento acordó proclamarlo candidato a la Presidencia de la República, para enfrentar al demagogo y uno de los más sangrientos masacradores de nuestra historia, Arturo Alessandri Palma. Fue el primer candidato obrero a la Presidencia de Chile. Logró reunir una escasa cantidad de .votos.

NACIONALIZAR NUESTRAS RIQUEZAS
Luis Emilio Recabarren fue el primero que en Chile planteó la necesidad de nacionalizar nuestras riquezas naturales, entre ellas el cobre.
Estando preso en la cárcel de Tocopilla, escribió el 11 de agosto de 1920, un artículo titulado “Pongamos remedio al mal”. En donde señaló:
“Los problemas de la miseria y de la esclavitud no terminarán mientras tanto la clase obrera se resigne a sufrir la actual organización social. No son los burgueses los que van a remediar el mal, tenemos que ser nosotros..”. Y agregó:
“Nacionalicemos las industrias extractivas. Nacionalicemos las minas del carbón, las salitreras, los bosques, el cobre... Nacionalizar las industrias y la administración en manos de obreros; éste es el único remedio del mal de la esclavitud y la miseria. Si Chile es de los chilenos, que sea de verdad; que sea para todos y no para unos pocos privilegiados que se vuelven déspotas y tiranos”. (“El Socialista”, Antofagasta, 11 de agosto de 1920)

LOS PRIMEROS DIPUTADOS COMUNISTAS
Luis Emilio Recabarren y Luis Víctor Cruz, fueron los primeros comunistas elegidos diputados. Ello ocurrió en las elecciones de marzo de 1921.
Escribe Elías Lafertte. “Cuando Recabarren iba a hablar, en la Cámara se producía expectación. Hablaba ante los honorables, lo mismo que ante los obreros, sin modificar su vocabulario sencillo y claro, su tono tranquilo, sus convicciones firmes. Las cosas que tenía que decir, las decía tranquilamente, impertérrito ante las interrupciones indignadas de sus enemigos de clase. No tenía empacho en plantear las cuestiones más revolucionarias; todo lo exponía con la sinceridad del que tiene bien arraigadas sus convicciones” (Elías Lafertte: “Vida de un Comunista”, página 162)
Volodia Teitelboim recordaba en enero de 1975 en un acto en Moscú: “Los dos diputados comunistas, Luis Emilio Recabarren y Luis Víctor Cruz, interpelaron al Gobierno de Arturo Alessandri porque el 28 de marzo clausuró la única escuela que funcionaba en el centro minero El Taldo –creada y financiada por los trabajadores- so pretexto que los alumnos allí cantaban La Internacional. Recabarren manifestó: ‘Si de 500 obreros de la mina, 400 son comunistas, es lógico que sus hijos entonen la canción más popular en el mundo, cuyo nombre temen los señores diputados burgueses en Chile. Además es una bella canción’.
Uno de los parlamentarios de derecha quiso dárselas de gracioso y ridiculizar a Recabarren:
¿por qué no la canta? Y Recabarren la cantó entera con desafiante aplomo”.

Recabarren fue un líder de una inteligencia preclara, convincente, con enorme atractivo para las masas, sencillo y modesto, que jamás ocupó cargo de dirigente nacional en el Partido ni en la FOCH, y que actuó siempre con un acentuado espíritu democrático.

EDUCADOR DE DIRIGENTES OBREROS
Recabarren, como gran educador, formó muchos líderes obreros. Unos, a través del trabajo directo con él, como es el caso de Elías Lafertte Gaviño que, siendo un sencillo obrero del salitre, llegó a ser fundador del Partido Comunista, secretario general de la FOCH, senador y el primer Presidente de su Partido.
En junio de 1911 trabajaba Elías Lafertte en la oficina salitrera ‘Ramírez’ y fue invitado por un obrero amigo ir a recibir a Recabarren a la estación de Huara. El propio Lafertte relata así su primer encuentro con Don Reca: “Cuando el tren llegó y empezaron a bajar los viajeros, yo me preguntaba cuál podría ser Recabarren. De pronto vimos bajar a un hombre de cabellos y bigotes negros, ojos capotudos y porte desgarbado. Usaba pantalones anchos y los bolsillos de su chaqueta parecían llenos de papeles... Inmediatamente nos acercamos y nos saludó uno por uno...” Lo acompañaron a la pensión donde se quedaría y conversaron hasta la madrugada. Concluye Lafertte: “Yo tampoco sabía que esa noche de junio de 1911, mi camino junto a la clase obrera de Chile había quedado trazado para siempre” (Elías Lafertte: “Vida de un Comunista”, páginas 70 a 72)
Otro es el caso del ya citado Salvador Ocampo.

ADMIRADO POR UN JOVEN ANARQUISTA
Pero hubo obreros que sin actuar junto a él, recibieron su influencia. Uno de ellos, es Juan Vargas Puebla.
En una conversación que tuve con él en enero de 1991 me relató:
“A comienzos de 1924, en el barrio pobre que yo vivía, se hizo un acto en la esquina de Moneda con Cueto, en que se exigía la rebaja de los arriendos. Allí vi y escuché por primera vez a Recabarren, hablando arriba de un cajón azucarero.
El 1º de Mayo de ese mismo año lo escuché tres veces. Primero en un acto unitario efectuado en la Alameda.
Terminado éste, los de la FOCH, con Recabarren a la cabeza, marcharon en dirección al cerro Santa Lucía. Yo, por entonces tenía 16 años de edad y era dirigente de la Juventud anarco-sindicalista. Llevando la bandera de esa juventud, seguí a los fochistas. En la Plaza Vicuña Mackenna, que está junto al cerro, Recabarren se subió a un muro y pronunció un segundo discurso.
Después nos dirigimos al local de la FOCH en la esquina de Agustinas con Tenderini. Era una vieja casa con un balconcito. Desde ahí habló Recabarren dando por finalizada la jornada de ese medio día.
Sin que nadie me lo pidiera y ni estar programado, subí hasta el balcón y dije unas palabras en nombre de los jóvenes anarco sindicalistas. La gente que escuchaba, casi todos comunistas, me aplaudió. Fue la primera ocasión en que hablé en público. Estaba nervioso y emocionado. Cuando finalicé, Recabarren, me acarició la cabeza y me dijo cariñosamente:
-‘Bien muchacho, lo has hecho muy bien’.
Me sentí feliz. Esa fue la segunda y última vez que vi vivo a Recabarren”.

CONTRA EL ANARQUISMO
La fraternal y comprensiva actitud de Recabarren con el joven anarcosindicalista no fue más que eso, porque el maestro jamás dejó de luchar contra la ideología anarquista. En Buenos Aires libró una famosa polémica contra los elementos de esa tendencia cuando en 1907 participó en un Congreso Sindical en representación de los obreros gráficos de ese país. Ese año se publicó en Buenos Aires el trabajo de Recabarren “Controversia con los anarquistas”.
“Tampoco se pueden entender los éxitos del movimiento obrero chileno –escribió Orlando Millas- si no se toma en cuenta su lucha (de Recabarren) de decenios contra el revolucionarismo pequeño burgués. Luis Emilio Recabarren construyó el movimiento sindical, la prensa y el Partido de los obreros en batalla ideológica intransigente y sin tregua con el anarquismo. El mismo Recabarren enfrentó, en los últimos años de su vida, a la corriente fraccional denominada de los ‘jóvenes revolucionarios’, que condenaban la actuación en el parlamento y en los sindicatos y propugnaban la ‘acción directa’.” (Orlando Millas: “La lucha ideológica en el Chile de hoy”, en “Principios” Nº 141-142, septiembre-diciembre 1971, páginas 28 – 29)

POR EL CAMINO DE RECABARREN
Juan Vargas Puebla, obrero de la construcción, siguió -sin saberlo- la misma senda del líder que había admirado en su juventud.. A los 24 años de edad ingresó al Partido que Recabarren fundara 20 años antes.
Guardando las proporciones, son notables las similitudes entre el maestro y su discípulo. Ambos comenzaron a laborar como obrero a la edad de 14 años; Los dos dedicaron sus mejores esfuerzos a la unidad y organización de los trabajadores. Ambos dieron importancia a la educación de estos. Crearon prensa obrera, escribieron artículos y folletos. Tuvieron dedicación por la cultura popular, en especial el teatro proletario.
Los dos fueron ejemplares diputados obreros y su oratoria era elocuente y convincente.

ADIOS AL LÍDER OBRERO
En 1981, Juan Vargas Puebla, estando exiliado en México, escribió:
“Volví a ver al maestro Recabarren el 21 de diciembre de 1924, ahora dormido para siempre en un ataúd, en medio de una severa capilla ardiente en el local de la Unión de Obreros Ferroviarios, en la calle Bascuñan Guerrero Nº 345. Pálido, los ojos cerrados, las manos cruzadas sobre el pecho, cubierto de flores rojas y por las banderas de Chile y del Partido Comunista. Era la expresión más elocuente de la serenidad que lo caracterizó toda su vida de apasionado luchador revolucionario por la causa de la justicia social, del socialismo y del comunismo”. Hasta aquí el testimonio de Juan Vargas Puebla.
Los funerales de Luis Emilio Recabarren, fueron multitudinarios. Una gigantesca columna caminó entre una doble fila de obreros que, tomados de las manos, formaban dos cadenas humanas, que partían desde el local de la calle Bascuñan Guerrero, seguían por Alameda, Estado, Mapocho, Avenida La Paz, hasta el mismo Cementerio General.
“En la plazuela del Cementerio -relata Elías Lafertte- comenzaron los discursos. Simultáneamente, desde pequeñas tribunas, hablaban diez o más oradores. Algunos, a falta de tribunas, se subían a los barrotes de las ventanas de las casas y desde allí despedían los restos de Recabarren. Hubo un instante en que conté hasta quince personas hablando simultáneamente a la muchedumbre”.

EL SUICIDIO
Luis Emilio Recabarren se había suicidado el viernes 19 de diciembre de 1924. Fue algo tan sorpresivo, que muchos pensaron que había sido asesinado. El Partido Comunista y la FOCH actuaron con toda responsabilidad. No escucharon a quienes sugirieron que se culpara de la muerte del líder obrero a los militares que estaban en el poder.
Nombraron una comisión investigadora. Ésta, después de un acucioso estudio, llegó a la conclusión que en realidad se había suicidado.
Sobre la causa del suicidio de Recabarren se han tejido muchas fábulas. Se ha escrito que el Maestro se suicidó porque volvió desilusionado de su viaje a Rusia Soviética. Ello es falso. Al regreso de esa visita, realizada en 1922, escribió y dictó muchas charlas sobre el tema, donde mostró la hermosa experiencia vivida en ese país gobernado por obreros y campesinos. Otros afirman que el golpe de los militares del 11 de septiembre de 1924 lo habría aplastado, porque significaba el derrumbe de toda su obra. Hay testimonios de todo lo contrario.
¿Cuáles fueron las reales causas de que Recabarren se suicidara con una pistola que había comprado en Europa en 1922?
Son varias y complejas.
- Un severo desgaste que le significó dedicar treinta años a una lucha dura, difícil y sin tregua, contra los enemigos de clase.
- La permanente persecución, calumnias y juicios arbitrarios llevados cabo por las autoridades reaccionarias,
- La represión policial, los encarcelamientos y el exilio sufridos;
- Los arteros ataques de una fracción trotskista al interior del Partido;
- Una seria enfermedad al cerebro. Esta habría sido diagnosticada en Europa en 1922.
Sufría de terribles dolores de cabeza.

OPINIONES DEL AUTOR
Al respecto del suicidio del maestro, pensamos que, además de las causas ya enumeradas, existen dos cuestiones que se deben tener en cuenta.
Una, su temor a tener un final no digno de un dirigente obrero. Para pensar esto, nos basamos en algo ocurrido en 1916 y que relata Salvador Ocampo. En una oportunidad Recabarren dijo, conversando con unos obreros, “viviré como Recabarren, seré Recabarren y no llegaré a viejo, porque moriré Recabarren”.
Al pedirle Salvador Ocampo que le explicara que quiso decir con eso, Recabarren le respondió:
“Mira, suponte tú que pasan los años y un día un señor va con un niño en un paseo público y ve a un viejito que le está tirando miguitas de pan a unas palomitas. Y el niño le pregunta al caballero con quien va: ‘Oiga, ¿y ese señor quien será? Entonces el otro le dice: ‘Bueno, ese es Recabarren’. ¿Te imaginas? ¡Yo! A mí las circunstancias del país, las circunstancias políticas, me han colocado en un puesto en que soy una especie de cabeza visible de un movimiento de renovación. ¡Yo no llegaré a eso! ¡Yo no llegaré a eso!”
Pensamos que cuando Recabarren apretó el gatillo de la pistola, tenía clara conciencia que, no por la edad, tenía entonces 48 años y cinco meses, sino por esa maldita enfermedad al cerebro, podría llegar a ser ese viejito que tiraba miguitas a las palomas.
Por otra parte, hemos llegado a la conclusión que Recabarren sufría de depresión endógena. En varias ocasiones en que estaba en los momentos más brillante de su existencia, tenía reacciones muy depresivas. Ello ocurrió, por ejemplo, en 1912.
Y en 1924, poco antes de suicidarse, estaba pleno de energía y entusiasmo durante una gira que realizó al sur, y en un Congreso de los Empleados Particulares, en el que tuvo un brillante desempeño. También por esos días había escrito una carta a los compañeros de Antofagasta anunciándoles visita para fin de año.

UN HOMBRE EXCEPCIONAL
Luis Emilio Recabarren fue un revolucionario consecuente. Un hombre extraordinario, fuera de serie. Pero un hombre, al fin y al cabo. Con virtudes y cualidades sobresalientes.
También con debilidades y defectos.
Naturalmente no nació revolucionario. Se fue forjando a través de un proceso, no libre de contradicciones.
Fue un obrero, por ello su relación con el proletariado no era la de un elemento extraño a él. Era uno de sus iguales.
De fuerte personalidad, sufría –sin embargo- momentos de hondas depresiones.
Sentimental y sensible, de un profundo humanismo. De una honestidad a toda prueba.
Es el padre del movimiento obrero chileno, fundador del Partido Comunista, creador de la prensa obrera, impulsor del teatro proletario.

PRESENTE, HOY Y SIEMPRE
Su ejemplo sigue vivo.
Su obra, sus palabras, tienen hoy total vigencia..
En cada acción, en cada combate que libramos, está el Maestro presente.
Marcha con nosotros en la dura lucha de cada día.
Es bandera de todos los revolucionarios consecuentes.
Por eso, sus herederos repetimos con Neruda:

”Recabarren, hijo de Chile,
padre de Chile, padre nuestro,
en tu construcción, en tu línea
fraguada en tierra y tormentos
nace la fuerza de los días
venideros y vencedores”.

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sábado, 20 de junio de 2009

En el 81 aniversario de su nacimiento:UN COMUNISTA LLAMADO ERNESTO CHE GUEVARA


Por Iván Ljubetic Vargas,historiador y escritor.



Se le señala como un heroico guerrillero. Pero fue mucho, muchísimo más que eso. Fue un revolucionario consecuente, un comunista.
Ernesto Guevara de la Serna, nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928. Desde niño sufrió ataques de asma. Por recomendación médica, la familia se mudó en 1932 a la ciudad de Altagracia.
En noviembre de 1947 inició sus estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires.
Entre el 29 de diciembre de 1951 y junio de 1952 realizó un viaje en moto con su amigo Alberto Granados a través de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

EN CHILE
El periodista francés Jean Cormier, en su libro “La vida del Che.. Mística y coraje”, sostiene que su visita a Chuquicamata tuvo un lugar fundamental en la vida del Che.
Escribe: “En Chuquicamata, entre el 13 y el 16 de marzo de 1952, es donde Ernesto Guevara de la Serna comienza a convertirse en el Che. Un marco de excepción para un destino de excepción, un chispazo histórico”.
Los viajantes se presentaron como médicos y son muy bien atendidos. El administrador de la mina, míster Mac Keboy incluso los confía a un guía para conozcan el mineral.
Continúa Cormier: “Más que las máquinas, a Ernesto le interesan los hombres. Observa, conversando con algunos obreros, que cada uno conoce solamente lo que ocurre en su sección, y a veces sólo parcialmente. Muchos, aunque llevan diez años de trabajo allí, no saben qué se hace en la sección vecina. Ese estado de cosas es alentado por la Braden Company, que así puede explotarlos más fácilmente, manteniéndolos en el nivel cultural y político más bajo. Los valientes dirigentes sindicales deben luchar constantemente -como uno de ellos explica a Ernesto- para instruir a los trabajadores sobre los contratos que les proponen.
“Cuando se alejan, el guía obsecuente que se les ha endilgado a los dos visitantes, comenta cínicamente: ‘Cuando hay una reunión importante, yo y otros adjuntos del administrador invitamos a la mayor cantidad posible de mineros al burdel. Así no se alcanza el quórum requerido para que las mociones votadas en la reunión tengan efecto’ Y prosigue tranquilamente: ‘Hay que decir que sus demandas son exageradas. No se dan cuenta que una sola jornada de huelga, ¡es un millón de dólares perdidos por la compañía! ¿Y qué piden en cambio? ¡Oh, hasta cien pesos de aumento! Cien pesos equivalen a un dólar!’
La llama de la igualdad y del antiimperialismo ya está enquistada en el alma del revolucionario en ciernes.”

EN GUATEMALA
Ernesto Guevara se tituló como médico en marzo de 1953. El 24 de diciembre de ese año viajó a Guatemala. En ese país había triunfado en las elecciones presidenciales de 1951 el coronel Jacobo Arbenz. En 1952 inició un importante proceso de reforma agraria que afectó los intereses de la empresa estadounidense United Fruit. Esta transnacional, con el apoyo de la CIA llevó a cabo un golpe de Estado, que se inició el 18 de junio de 1954.
Ernesto había conocido en Guatemala en enero de 1954 a Antonio Ñico López, participante en el asalto al Cuartel Moncada, quien fue el primero que lo llamó Che.
Al producirse el golpe contra el Gobierno de Arbenz, el Che se incorporó a la brigada juvenil comunista Augusto César Sandino para enfrentar a las tropas de Castillo Armas.
Después de heroica resistencia las fuerzas leales fueron derrotadas el 3 de julio de 1954. Ernesto se refugió en la Embajada Argentina, donde fue incluido entre los refugiados comunistas.
Así como en Pablo Neruda su experiencia en la Guerra Civil Española fue decisiva para adoptar los ideales comunistas, lo mismo le ocurrió a Ernesto Guevara en Guatemala.

EN MÉXICO
Ernesto Guevara llegó a México en agosto de 1954. En junio de 1955 se estableció en ese país Raúl Castro, militante del Partido Socialista Popular (Comunista) de Cuba, con el fin de preparar la llegada de su hermano Fidel, quien apareció el 7 de julio. Pronto el Che conoció a ambos y a otros cubanos que se preparaban para ir a luchar contra Fulgencio Batista.
El febrero de 1956, un grupo de 20 personas inició el entrenamiento en la guerra de guerrillas bajo el mando del coronel español Alberto Bayo Giraud. El Che ocultó su asma, se destacó en el entrenamiento militar y se convirtió en uno de los líderes del grupo.
Entre el 20 y el 24 de junio de 1956, Fidel, Raúl, el Che y la mayoría de los que se preparaban para viajar a Cuba fueron detenidos por la policía mexicana. En los interrogatorios a que fue sometido, el Che declaró abiertamente su calidad de comunista.
Posteriormente, Fidel Castro podría esa conducta del Che como un ejemplo de su “honestidad a carta cabal”.
Resultó difícil lograr la libertad del grupo, especialmente la del Che por su confesión de ser comunista. Sólo se logró gracias a gestiones que Fidel realizó antes las autoridades mexicanas, las que se han permanecido ocultas.
A las 2 de la madrugada del 25 de noviembre de 1956, 82 revolucionarios se embarcaron en el yate Granma en el puerto mexicano de Tuxpan.

LA GUERRILLA EN CUBA
Después de una travesía de siete días, poco antes del amanecer del 2 de diciembre, el Granma encalló en la costa sur occidental de la Isla, cerca de la playa de Las Coloradas.
Debido a ello, debieron dejar en el yate gran parte del armamento, víveres y medicinas.
Tres días después los guerrilleros fueron emboscados por el ejército de Batista en Alegría del Pío. La mayor parte murió en el combate, fueron ejecutados o detenidos. El resto se dispersó. Volvieron a juntarse en Sierra Maestra. Llegaron unos veinte sobrevivientes.
Hubo nuevos enfrentamientos. El Che actuaba como médico y combatiente.
El 17 de enero de 1957 participó en el primer combate victorioso de los rebeldes. Fue en La Plata. El 28 de mayo se obtuvo importante victoria en el cuartel de Uvero. Según el Che, esa acción marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde.
El 5 de junio fue nombrado jefe de la cuarta columna rebelde, que en realidad era la segunda, pero se le dio ese nombre para despistar al enemigo. Entre julio y diciembre estableció su campamento en la zona de El Hombrito. Ahí instaló una escuela, una fábrica de zapatos, una talabartería, una armería, una hojalatería, una herrería y un horno para hacer pan.
El 21 de agosto de 1958 recibió la orden de marchar con destino a la provincia de Las Villas para ponerse al frente de las unidades que operaban en esa zona. El 31 de agosto, la columna invasora 8 “Ciro Redondo”, encabezada por el Che, partió desde El Jíbaro. El 8 de septiembre llegó a Camagüey. El 15 de octubre, después de recorrer más de 500 kilómetros, se encontraba en la sierra de El Escambray. El Che instaló su comandancia en Caballete de Casa.
El 28 de diciembre, como parte de la ofensiva final del Ejército Rebelde, inició el ataque a la ciudad de Santa Clara. El 31 de ese mes fue tomada la ciudad. El 1º de enero de 1959 triunfó la Revolución. Al día siguiente, el Che se trasladó a La Habana.

TAMBIÉN DESDE EL GOBIERNO
El 7 de febrero de 1959 se le otorgó la ciudadanía cubana. Desde el 13 de junio al 8 de septiembre realizó una gira como emisario de Fidel Castro por países de Asia, África. Visitó también Yugoslavia.
El 8 de octubre fue nombrado jefe de la Sección Industrial del Instituto Nacional de Reforma Agraria.
El 26 de noviembre de 1959 asumió la presidencia del Banco Nacional de Cuba.
El 21 de octubre de 1960 partió en una gira por los países socialistas. Visitó Checoslovaquia, Unión Soviética, República Democrática Alemana, Hungría China y Corea del Norte. Al regresar a Cuba, el 6 de enero de 1961 informó por televisión de los resultados de su viaje.
El 23 de febrero fue nombrado Ministro de Industrias, puesto que desempeñó hasta 1965. Motivó y se puso al frente del trabajo voluntario. Escribió varias obras.
El 2 de agosto de 1961 viajó al frente de la delegación cubana para participar en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social, a celebrarse en Punta del Este, Uruguay. El día 8 intervino en la quinta sesión plenaria fustigando la llamada Alianza para el Progreso. El 17 pronunció un discurso en la Universidad Nacional de Montevideo. El 19, habiendo terminado su visita a Uruguay, visitó Argentina y Brasil. El 23 informó por televisión al pueblo cubano sobre los resultados del evento de Punta del Este.
El 22 de octubre de 1962, al desencadenarse la Crisis de Octubre, se le designó la defensa de la parte occidental del territorio cubano. Instaló su comandancia en la cordillera de Los Órganos, en Pinar del Río.
El 27 de agosto, efectuó un nuevo viaje a la Unión Soviética.
El 30 de junio de 1963 visitó Argelia con el fin de participar en los actos con motivo del aniversario de su Independencia.
El 17 de marzo de 1964 tomó parte en la Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo realizada en Ginebra, Suiza.

EN EL CONGO
Hacia fines de 1964, el Che había decidido cesar sus responsabilidades de Gobierno para encabezar el envío de fuerzas cubanas para solidarizar con los movimientos revolucionarios en otros países. Especialmente, pensaba en apoyar las luchas de los rebeldes en la República Democrática del Congo, donde Patricio Lumumba había sido asesinado con participación de la CIA en 1961.
A comienzos de 1965, el Che envió una carta a Fidel Castro renunciando a todos los cargos y anunciando su partida hacia “nuevos campos de batalla”. Finalizaba la misiva con la frase “Hasta la victoria siempre”.
Fue leída por Fidel el 3 de octubre de 1965 en el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. La conmoción producida por esa carta fue enrome, tanto dentro de Cuba, como fuera de ella.
El 15 de abril de 1965 el Che llegó a la ciudad de Dar es Salaam, en Tanzania, usando seudónimo de Ramón Benítez. Gobernaba ese país el anticolonialista Julius Nyerere. Desde allí se organizaría la ayuda de los 120 cubanos encabezados por el Che a los rebeldes congoleños. Se había decidido apoyar la lucha del Comité Nacional de Liberación del Congo (CNL).
Fue una empresa muy negativa. La campaña duró nueve meses y murieron 6 guerrilleros cubanos. El 20 de noviembre de 1965 el Che debió ordenar una urgente retirada de sus hombres, pues el Comité de Nacional de Liberación del Congo decidió abandonar la lucha y Tanzania dejó de prestar apoyo.
El Che estuvo varias semanas en la Embajada de Cuba en Tanzania. Después se trasladó a Praga, Checoslovaquia, donde estuvo cinco meses en casas de seguridad. El 21 de julio de 1966 viajó secretamente a Cuba, donde se entrevistó con su esposa, Fidel y los guerrilleros que lo acompañarían a Bolivia.

EN BOLIVIA
El 3 de noviembre de 1966, el Che llegó a la Paz, Bolivia, con el nombre de Adolfo Mena González y un pasaporte uruguayo. El 7, se instaló en una zona montañosa y selvática ubicada cerca del río Ñancahuazú, en el Sur Este de Bolivia. Contaba con 47 guerrilleros: 16 cubanos,26 bolivianos, 3 peruanos y 2 argentinos. Tomaron el nombre de Ejército de Liberación Nacional de Bolivia (ELN).
El 11 de marzo, dos desertores fueron detenidos por del gobierno. Entregaron informaciones claves. Ese mismo día, el dictador general René Barrientos, pidió ayuda a Estados Unidos.
El 23 de ese mes comenzaron los enfrentamientos armados. El ELN atacó una unidad militar y mató a siete soldados.
El 3 de abril, el Che dividió sus fuerzas en dos columnas. Ambas se perdieron y no volverían a encontrarse.
El 20 de abril, dos miembros de la red de apoyo, Regis Debray y Ciro Bustos fueron capturados. Bajo torturas, dieron importantes informaciones sobre la guerrilla.
Entre junio y julio, el ELN perdió siete combatientes.
El 31 de agosto, tropas del gobierno emboscaron la Segunda Columna en el vado del río Yeso, matando a nueve de sus diez miembros.
El 26 de agosto, la Primera Columna, encabezada por el Che, entró en el caserío de Higueras. Al salir la vanguardia fue sorprendida y murieron tres guerrilleros. Los 17 restantes lograron escapar trepando aún más. El 7 de octubre empezaron a bajar hacia el río
El Che escribió su Diario desde el 7 de noviembre de 1966, día en que llegó a Ñancahuazú, hasta el 7 de octubre de 1967, vísperas del combate de la Quebrada del Yuro.
Volodia Teitelboim, en su libro ‘Neruda’ relata: “El Che Guevara, en los días de la selva boliviana, subrayó en el ‘Canto para Simón Bolívar’, de Canto Genral, que siempre lo acompañaba, un verso clave y casi autobiográfico: ‘Tú, pequeño cadáver de capitán valiente’. Una premonición de su propio destino.”
El domingo 8 de octubre, a las 13 horas, en la estrecha quebrada del Yuro, una numerosa tropa enemiga hizo contacto con el reducido grupo del Che. Éste dividió el grupo en dos. Envió a los enfermos adelante y se quedó con el resto a enfrentar las tropas del gobierno. Luego de tres horas de combate, el Che fue herido levemente en una pierna y fue capturado junto con otro combatiente, el ‘Willy’. Tres guerrilleros perdieron la vida. Otro, herido de gravedad murió al día siguiente. El 12 de octubre otros cuatro cayeron en el combate de Los Cajones. De los seis guerrilleros que el Che había enviado adelante, uno fue abatido. Los otros cinco lograron salir hacia Chile.

EL ASESINATO
El Che y ‘Willy’ fueron conducidos a Higueras, seis kilómetros distantes de la quebrada donde fueron hechos prisioneros.
Pasaron la noche del domingo 8 al lunes 9, cada uno en una sala de clases de una escuelita de esa mísera aldea boliviana.
El Gobierno del general Barrientos, al recibir la noticia de la captura del Che, decidió asesinarlo para evitar así el revuelo internacional de tenerlo prisionero, entregando la versión que había caído en combate. Dio la orden de asesinarlo en clave: ¡Saluden a Papá!
Poco antes del mediodía del lunes 9 de octubre, el sargento Reque Terán, metralleta en mano y con algunos tragos en el cuerpo para darse valor, irrumpió en la sala donde estaba el Che.
Éste ya sabía el objeto de tal visita. Antes había escuchado el tabletear de la metralleta en el aula vecina en que se encontraba ‘Willy’
- Usted ha venido a matarme, le dijo.
Terán recordaba posteriormente: “Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. No me atrevía a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande. Cuando me miró fijamente me dio un mareo.
- Póngase sereno, usted va a matar a un hombre- exclamó el Che.
“Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contorsionó y comenzó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un hombro, en un brazo y en el corazón.”
Eran las 11 de la mañana del lunes 9 de octubre de 1967.
Ese mismo día, los cables entregaban la noticia: “El Presidente René Barrientos anunció hoy la muerte en combate del líder revolucionario castrista Ernesto ¡Che’ Guevara, acaecida en Higueras”.
La noticia de la muerte del Che estremeció al mundo. Al dolor se sumó el repudio al dictador Barrientos cuando se conoció la noticia de su asesinato.
El Siglo, publicó en primera plana el miércoles 11 de octubre: “Sensacional denuncia. Guevara asesinado”.

SU EJEMPLO ES INMORTAL
El 13 de diciembre de 1972, el compañero Presidente Salvador Allende en un discurso pronunciado en la Plaza de la revolución ‘José Martí’ de La Habana, dijo:
“Creo que tengo derecho que me honra de decir que fui amigo del comandante Ernesto Che Guevara. Guardo un ejemplar de su libro ‘Guerra de Guerrillas’, que me dedicara fraternalmente. Con su espíritu amplio, me decía allí con su letra dibujada por la fraternidad ¡A Salvador Allende, que por otros medios busca lo mismo. Afectuosamente, Che!’.”

Después de múltiples esfuerzos, el 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubrió una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros seis guerrilleros.

Los restos del Che fueron recibidos en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Ahora descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en la ciudad de Santa Clara.
Pudieron asesinar al heroico combatiente por un mañana mejor, pero su ejemplo, su obra sus enseñanzas no morirán jamás.

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